Introducción al proyecto

El Projecte Malakoff busca potenciar la biomasa que rodea la isla, creando o conservando refugios de protección y reproducción para la vida marina. Al mismo tiempo, fomenta las actividades respetuosas con la naturaleza, tanto en lo que se refiere al pueblo menorquín, como para atraer turismo nacional e internacional, ya que supondría un factor de desestacionalización. De esta forma, el tejido empresarial turístico se vería favorecido con un nuevo nicho de mercado, el cual aportaría un valor añadido a Menorca.

Menorca, con excelentes condiciones de buceo, un abanico de posibilidades aún por explotar y sin una competencia cercana en cuanto a actividad recreativa subacuática, tiene un gran potencial para que esto ocurra.

A esta isla la rodean unas aguas cristalinas que difícilmente pueden encontrarse en otros puntos de la costa mediterránea española. También unas temperaturas, atmosféricas y marinas, mucho más elevadas que las de los países de donde provienen los principales turistas: alemanes, ingleses y rusos. Estas son justamente las tres nacionalidades con mayor número de turistas que viajan alrededor de todo el mundo por motivos de buceo.

Beneficios del proyecto

Los tres principales beneficios de este proyecto, y a la vez, los objetivos que nos mueven a llevarlo a cabo, son:

1. Ecológico

Contribuir al aumento de la biomasa y la biodiversidad en las zonas donde se creen pecios protegidos.

En primer lugar, esto protegería y potenciaría la riqueza de la vida marina de cada zona protegida, creando pequeñas reservas aisladas.

En segundo lugar, esta diversidad de puntos aislados podría crear una red alrededor de la isla, favoreciendo la conectividad entre ellos y permitiendo rutas de tránsito entre las especies.

Y en tercer lugar, esto puede enriquecer y nutrir otras zonas que queden fuera de los puntos protegidos. La idea es que las áreas protegidas funcionen como ecosistemas estables capaces de acoger fauna, que ya en su etapa adulta pueda emigrar a las zonas no protegidas y donde no haya restricciones de pesca recreativa.

2. Cultural

Mantener viva la historia de los naufragios en Menorca.

Una parte importante de los actuales barcos hundidos fueron por causas accidentales. Algunos de hace algunas décadas y otros de hace algunos siglos. Algunos eran cargueros y otros barcos de pasaje. Detrás de cada barco hundido hay vidas humanas, rescatadas con vida o hundidas en el mar. Estos hechos, al fin y al cabo, forman parte de la historia de Menorca y son parte intangible de nuestro patrimonio. Lo único que nos queda para conservar este trozo de historia yace en el fondo del mar.

3. Económico

Crear un nuevo sector turístico en la isla: el buceo.

No hablamos de cambiar los modelos ya existentes, sino de añadir uno nuevo. Un nuevo sector para el visitante que pueda venir a la isla atraído por el paisaje subacuático. Del mismo modo que poco a poco también lo está haciendo el turismo que viene atraído por el “Camí de cavalls”.

Un nuevo sector que apueste por un turismo de calidad y a la vez sano, un turismo que admire y respete nuestra isla como lo hacemos todos los menorquines.

Fases del proyecto

1º Fase

Como punto de partida, nuestro interés se focaliza en la protección del Malakoff. Si la actual legislación lo permite, la idea sería la prohibición de cualquier actividad pesquera en el entorno del pecio, tanto profesional como recreativa.

Esta idea también tiene que ir acompañada de la creación de una campaña de concienciación enfocada a diferentes sectores profesionales y sociales, tales como: las cofradías de pescadores, los clubs náuticos, de los cuales especialmente las secciones de pescadores, las escuelas de educación primaria y también los medios de comunicación para, a través de ellos, explicar los beneficios de este proyecto al mayor número de personas posible, de la Isla y de fuera de ella.

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Fases del proyecto

2º Fase

La segunda fase consistiría en aplicar el modelo de la primera fase a otros pecios ya existentes en los fondos marinos de Menorca.

A este punto, ya no se trataría sólo de un pecio aislado, sino de la creación de una red de barcos hundidos alrededor de la isla. Se debería hacer un inventario, tomar fotografías e ilustrar mapas, con el fin de realizar informes de cada pecio y crear un catálogo uniforme que muestre la idea de un circuito de pecios donde realizar un buceo de gran calidad.

Esta red constaría de siete pecios: Francisquita (49m), Plataforma (38m), Amnesia (57m), Malakoff (39m), Ocean Diver (26m), Santa Clara (45m) y Georgia K (95m).

El inconveniente es que, aunque ya haya siete barcos hundidos cerca de la costa, solo tres de ellos son aptos para buceadores no avanzados. Esto nos lleva a la tercera fase.

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Fases del proyecto

3º Fase

La última fase sería la de ampliar esta red de barcos hundidos, especialmente en zonas no muy profundas, para que sean accesibles al mayor número de personas posible. Esto significa, el hundimiento de más barcos para crear nuevos arrecifes artificiales. Obviamente estudiando su ubicación en la zona que más convenga por motivos ecológicos, y siempre buscando un equilibrio entre las propuestas de los técnicos en ciencias del mar y el interés turístico que pueda beneficiar a los centros de buceo de diferentes poblaciones de la isla.

Un ejemplo sería el barco ‘Mouldi’, actualmente amarrado en el puerto de Mahón, y que ha sido motivo de diferentes quejas. Hundir este barco sería un primer paso para empezar la creación de esta red de pecios.

En definitiva, la meta de este proyecto es situar Menorca en el mapa del buceo nacional e internacional, con una red de pecios lo más accesible, rica y extensa posible, comparable en términos turísticos a un parque subacuático, que al mismo tiempo ayude a conservar la memoria histórica y que proteja de una vez por todas y de forma real el fondo marino de la isla, potenciando las actividades respetuosas y el conocimiento entre las nuevas generaciones.

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Diferenciación turística

Hay cuatro puntos diferenciadores que hacen que este proyecto pueda convertir a Menorca en un elección diferente y mejor a las ya existentes en términos de buceo.

1. Internacionalidad

A diferencia de otros países e islas competidoras a nivel de buceo, Menorca es uno de los puntos más cercanos al turismo internacional que ya nos visita, y que lo seguirá haciendo si se le ofrece valores añadidos y complementos a la actividad clásica de sol y playa.

2. Desestacionalización

Este proyecto nos ofrece una actividad que va más allá de los tres meses de verano. Por nuestra experiencia, podemos constatar que nuestras aguas son confortables para el buceo entre 7 y 9 meses al año. De Marzo a Noviembre o de Abril a Octubre, dependiendo de la meteorología de cada año.

Para el turismo del norte de Europa, las aguas de Menorca guardan unas temperaturas muy confortables durante la mayor parte del año. Si lo comparamos con los mares de sus zonas, podemos decir que nuestras temperaturas marinas mínimas rozan sus temperaturas marinas máximas. Por lo que el turista del norte de Europa siempre ve el Mediterráneo como un lugar cómodo y atractivo para el buceo.

3. Calidad de las aguas

En Menorca, por la ausencia de ríos que desembocan al mar, tenemos unas aguas muy cristalinas y con mucha visibilidad, ideal para el buceo en pecios. Porque para disfrutar de este tipo de buceo, lo ideal es poder apreciar la grandeza del barco hundido. Si la visibilidad es buena, como es nuestro caso, el pecio siempre muestra su esplendor. Esto es una ventaja frente a todo el litoral de la península Ibérica, donde tienen ríos y mas cantidad de sedimentos que enturbian las aguas.

En comparación con sitios como Portugal o Canarias, donde el océano juega un papel destacado, en el Mediterráneo gozamos de una mayor tranquilidad en las aguas, lo que nos ofrece más seguridad y más días de calma en el mar.

4. Biodiversidad

Si realmente queremos jugar la baza diferenciadora con otros pecios del mundo, y ponernos a su altura o incluso superarlos, es esencial crear pequeñas reservas que permitan rodear los barcos de vida. Se trata de ofrecer una apuesta segura que pueda decantar la elección del buceador. Porque a pesar de que los pecios ya tienen atractivo por sí mismos, si a un buceador le das a escoger entre un barco hundido, vacío de vida y un barco hundido, repleto de vida, la respuesta es obvia. Escogerá el que más vida tenga.

Crear una reserva marina en cada pecio, ocasionará que se creen ecosistemas repletos de vida, los cuales a la vez nutrirán otras zonas no protegidas y que acabarán beneficiando a los pescadores locales.